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Miercoles 27 de Octubre 2010
El inicio de la educación primaria nuestros hijos tienen que empezar adquirir nuevas responsabilidades.

Isabel Sánchez Aragón
Psicóloga infantil
Colegiada MU-0771

Mis primeros deberes del cole

Con el inicio de la Educación Primaria, hacia los 6 años de edad, nuestros hijos entran en una nueva etapa en la que tienen que empezar a adquirir nuevas responsabilidades, entre ellas, asumir que sus estudios y tareas escolares dependen exclusivamente de ellos. Para que esta nueva situación sea lo más sencilla posible para toda la familia, podemos poner en práctica una serie de consejos.

Con la llegada del nuevo curso, comienza también el cambio de horarios, el colegio, las actividades extraescolares, los deportes… y la hora de los deberes en casa.

Muchos niños empezarán este año a tener deberes, otros ya saben lo que es, pero sobre todo a quienes les toca organizarse es a los padres.

Es importante que desde el principio de curso consideremos los deberes como una actividad más, es decir, de igual manera que nos organizamos para llevar a los niños a clase de inglés (por ejemplo) de 19 a 20 los martes, tenemos que intentar tener un horario fijo para los deberes en casa.

Es cuestión de planificar y pensar en el mejor momento, a ser posible no dejarlo para las últimas horas del día, porque para entonces el niño ya va a estar cansado y rendirá menos.

El poner un horario va a facilitar a los padres el control de la situación, ya que no se deja pie para las posibles negociaciones: “lo hago después de los dibujos”, “hoy primero ceno”… Si no se establece un horario se puede entrar en una rutina de discusiones que a la larga va a crear numerosos conflictos entre los niños y los padres.

Por otro lado, el tiempo que se ha de dedicar a los deberes debe ser limitado, hay que poner un tope de hora (si no tenemos muy claro cuánto tiempo dejar, es aconsejable preguntar al tutor del niño, para que nos oriente). Y para que la hora de los deberes no se alargue más de lo necesario ayuda el hecho de tener después una actividad gratificante para el niño: salir al parque, dibujos, juegos,… porque como así sabe que hasta que no termine no podrá hacerla, le sirve de estímulo.

Por otra parte, aunque alguno de los padres esté con el niño mientras hace los deberes, debe acostumbrarse a hacerlos “solo”, los padres sólo explicarán las tareas a hacer, pero debe dejar que el niño vaya trabajando a su ritmo. Y si está al lado del niño, sería bueno que, mientras, el padre/madre también hiciera alguna actividad “intelectual”, como leer un libro, el periódico…

En los casos en los que el niño, o bien sea muy lento (se haga el remolón), intente escaquearse de hacer algunos ejercicios que le resulten complicados (como algunas operaciones de matemática, por ejemplo), o bien simplemente no quiera hacer los deberes por enfado o cabezonería, cuando llegue la hora que tengamos como límite para acabar, se termina. Aunque queden deberes por hacer. Nunca deben terminar los deberes los padres, pues si al día siguiente en clase el profesor le llama la atención, o le pone un negativo, o cualquier otra consecuencia, el niño debe asumirla y aprender a hacerse responsable de sus estudios.

En resumen:

Hay que planificar y poner un horario concreto para hacer los deberes

El tiempo dedicado a hacer los deberes debe ser limitado (1 hora, 2 horas…) que puede ser establecido junto con el tutor.

El niño debe hacer solo sus deberes, a su ritmo, aunque los padres puedan explicar alguna tarea en concreto.

Los padres nunca deben terminar los deberes que hayan quedado inacabados. Los niños tienen que aprender a ser responsables.

 
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