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Martes 2 de Febrero 2010
Mejora progresivamente las condiciones que favorecen al crecimiento y desarrollo de los niños.

ATENCIÓN TEMPRANA

 

Fuente: Isidoro Candel. Psicólogo del Equipo de Atención Temprana de Murcia y profesor

asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia.

 

 

1.- ¿Qué es la Atención Temprana

Es el conjunto de actividades que se llevan a cabo con niños y familias que presentan problemas en su desarrollo o que están en situación de alto riesgo en los primeros seis años de la vida. Se ha comprobado que en estas primeras edades el sistema nervioso es mucho más moldeable y, por tanto, los factores externos tienen mayor influencia. Por otra parte, el inicio temprano de las intervenciones ayuda mucho a los padres a adaptarse antes a la nueva situación de la problemática de su hijo, que suele conllevar dificultades en la dinámica intrafamiliar. 

Las actividades a las que nos referimos son muy amplias y van desde la intervención con el niño para tratar de mejorar sus déficits, hasta el apoyo y el asesoramiento a las familias, pasando por una intervención en el entorno próximo del niño, escolarización, programa de salud, coordinación con otros servicios y entidades, etc.

 

2.- ¿Cuáles son sus objetivos? 

Son varios los fines que persigue la atención temprana (AT). Uno de ellos es mejorar, en la medida de las posibilidades de cada caso, los niveles de desarrollo del niño, que generalmente suele presentar dificultades en una o varias áreas; para ello se lleva a cabo un seguimiento o una intervención con el fin de estimular los aspectos que sean más deficitarios y de potenciar los más avanzados. Otros objetivos tienen que ver con la actuación de la familia: apoyo, información y asesoramiento para que los padres puedan adaptarse a la problemática de su hijo; ayudar a la familia a proporcionar al niño un medio rico en estímulos que favorezca su desarrollo. 

Conviene no caer en la tentación de presionar mucho al niño, agobiándolo con tratamientos excesivos para que aprenda más. Al fin y a la postre, se trata de un NIÑO y hay que procurar fomentar sus habilidades de comunicación, de socialización, de autonomía personal, sus reacciones socio-emocionales.

 

3.- ¿Qué niños pueden necesitar Atención Temprana y por qué? 

Los programas de AT van dirigidos, fundamentalmente, a niños que tienen alguna discapacidad o problemas serios en su desarrollo, o bien a aquéllos que están en situación de alto riesgo por una serie de circunstancias que pueden interferir en su evolución. Es decir, niños que no son discapacitados pero que son más vulnerables por una serie de contingencias biológicas o medioambientales: niños prematuros, niños que han tenido problemas en el nacimiento o en los primeros días de vida, niños con anomalías genéticas, niños que proceden de familias socialmente muy desfavorecidas o en condiciones muy deficientes, etc. 

La atención temprana tiene un carácter PREVENTIVO: no solamente se atiende a niños con problemas, sino que hay que anticiparse, siempre que sea posible, a algunas situaciones que pueden provocar dificultades evolutivas. Y así, también se dirigen estos programas a niños que en algún momento (en esos 6 primeros años) presentan algún tipo de retraso o desfase en su desarrollo. 

Por eso es muy importante hacer una DETECCIÓN temprana con el fin de que estos niños sean derivados pronto a los Servicios de AT para ser atendidos adecuadamente. En este punto hay que hablar de lo importante que resulta una adecuada coordinación entre Sanidad, Educación y Servicios Sociales.

 

4.- ¿Desde qué momento y en qué circunstancias se entra en un programa de Atención Temprana? 

Lo mejor es iniciar el programa de AT en el momento en que se detecta la alteración; unas veces será en el momento del nacimiento y otras será unos meses más tarde, cuando se manifieste la alteración. Pero también, como decíamos más arriba, hay que empezar a intervenir antes de que aparezcan los efectos adversos: con los niños y familias en situación de riesgo. 

De todas formas, uno de los principios de la atención temprana es la UNIVERSALIDAD, lo que significa que algunas actividades se dirigen a toda la población infantil; estas acciones tienen un carácter de divulgación, de sensibilización, de educación, y se dirigen a toda la población a través de campañas, de formación a padres y profesionales, de medidas preventivas, a fin de ir mejorando progresivamente las condiciones que favorezcan el crecimiento y el desarrollo de los niños.

 

5.- ¿Qué tipo de enfermedad padecen los niños de Atención Temprana? 

En principio y en general no tienen por qué tener ninguna enfermedad, sino más bien alguna dificultad evolutiva o una situación de riesgo. Es cierto que algunos niños tienen problemas clínicos secundarios a su alteración. Nos encontramos así con niños que tienen síndromes genéticos, problemas metabólicos, encefalopatías (lesiones cerebrales), convulsiones, etc. Y las manifestaciones tienen que ver con discapacidad intelectual, con problemas motores o con discapacidad sensorial (auditiva o visual).

 

6.- ¿Qué pruebas se realiza en un niño de Atención Temprana y con qué objetivos? 

El primer paso antes de iniciar un programa de AT es la evaluación del niño y de su entorno (familiar, escolar, social). Es fundamental antes de conocer sus características y así poder intervenir de forma más eficaz. Son muchos los instrumentos de que disponemos para realizar esta tarea, dependiendo de la edad del niño y de su problemática. 

El fin es obtener información acerca de su potencial, de sus habilidades, de sus dificultades, así como de los aspectos más relevantes del medio en que se desenvuelve. De esta forma podemos aplicar nuestras estrategias de intervención y ayudar a la familia a diseñar mejor el contexto para favorecer su desarrollo.

 

7.- ¿Cómo debe actuar la familia? 

La familia es la pieza clave en todo programa de atención temprana. No en balde estamos hablando de niños muy pequeños que viven con sus padres y éstos son los principales responsables de su cuidado y educación. Por eso a ellos se dirigen los programas y deben recibir la orientación apropiada que les ayude a ser más competentes en el trato y manejo de sus hijos con alguna dificultad. Es un asunto muy complicado porque los padres de los niños discapacitados o en situación de alto riesgo pasan por momentos de tremenda angustia en los primeros meses de vida, sienten una enorme incertidumbre por el presente y el futuro de sus hijos y en no pocas ocasiones se consideran incapaces de afrontar estas coyunturas. Es impresionante ver cómo poco a poco se van adaptando a la realidad y con qué diligencia y cariño se vuelcan con su hijo desde el principio prestándole todos los cuidados y atenciones que éste requiere. 

Lo que importa es implicar a toda la familia (padres, hermanos), no sólo a la madre. Y también a otros miembros (abuelos, tíos, primos…) y a personas allegadas que proporcionen apoyo en los momentos más delicados.

 

 
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