ESTILO DE VIDA MEDITERRÁNEO
LA HISTORIA DE LA DIETA MEDITERRÁNEA
A principios del siglo XX se pensaba que los habitantes de Europa del Norte eran más altos porque tenían la mejor dieta del mundo. Esta idea acerca de la alimentación saludable era la más extendida hasta que un señor llamado Lean G. Allbaugh publicó la primera referencia a los beneficios de la dieta mediterránea en 1948 y Ancel Keys publicó el estudio de los 7 países de la cuenca del mediterráneo tras la Segunda Guerra Mundial. Tanto Lelan como Ancel afirmaron que aquella presunción era un error y se comenzó a defender que la dieta mediterránea era la más saludable. De acuerdo, los habitantes de la cuenca del Mediterráneo éramos mas bajitos, pero a nivel cardiovascular y metabólico resultaba ser la dieta más beneficiosa.
Sin embargo, en aquellos años no se hablaba de dieta Mediterránea, sino de MANERA Mediterránea, que es muy diferente. Normalmente cuando hablamos de dieta Mediterránea rápidamente pensamos en alimentos que la conforman, pero la manera mediterránea comprende qué comemos, cuándo, cómo y qué actividades realizamos para metabolizar esos alimentos.
La manera mediterránea incluye una serie de comportamientos que hemos ido abandonando. Por ejemplo, para un buen desayuno ... ¿Qué diríamos que es lo imprescindible? ¡Pues una buena silla! y sentarse a tomarlo relajado.
La Manera mediterránea incluye el comer todos juntos, como se hacía anteriormente, había comunicación con los amigos y los familiares mientras comíamos. Actualmente es todo mucho más rápido, cada uno llega a una hora distinta, y se come lo que se pilla.
Por supuesto, comer despacio es beneficioso. Hay que alargar la comida, pues es un buen momento de relajación para nuestro cuerpo. Con respecto a la fruta, antiguamente nuestros abuelos no se planteaban si comer la fruta antes o después o durante el almuerzo, lo importante es que la comían.
El estudio que realizó el señor Lelan hay que tener en cuenta que es la dieta que había después de la segunda guerra Mundial de la guerra Civil española, es decir, la dieta que consumían nuestros abuelos.
Por tanto, para comer bien solamente tenemos que recodar como comía nuestra abuela.
CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA
De todas formas, no se puede negar que ha habido un cambio en nuestro estilo de vida. Antes la gente se levantaba a las 5 de la mañana, se iba al campo, trabajaba toda la mañana, volvían a comer y se tomaban su fabada o cocido, volvía a trabajar y cuando anochecía volvían a casa, se encontraban con los animales, los limpiaban, cenaban y luego seguían haciendo sus labores. No existían ni televisión, ni sofá ni internet…
No quiero decir que ésto sea malo, pero en lugar de quedarnos los fines de semana en casa con el ordenador tenemos que salir fuera, hacer excursiones, jugar un partido de fútbol o tenis o ir a andar por la orilla del río.
VAMOS CON ALGUNOS CONSEJOS CONCRETOS
1. Los sabores
Estamos consumiendo alimentos demasiado salados o demasiado azucarados (patatas fritas, chuches, etc..) y el problema es que después los sabores suaves no los quieren los niños: Verdura, frutas, etc, que da la casualidad que son los “alimentos sanos”.
2. Los lácteos
Estamos dando muchos productos lácteos después de las principales comidas. No se debe hacer porque bloquean la absorción de hierro y antioxidantes. El consumo de lácteo como postre no está incluido dentro de la dieta mediterránea y en cambio sí se incluye la fruta porque potencia la absorción de vitamina C. Nos peleamos para que se coman las legumbres y la verdura y luego como premio le damos las natillas. ¡Eso no podemos hacerlo!.
3. Los refrescos de cola
Los refrescos de cola disminuyen los depósitos de calcio en el hueso y al mismo tiempo el hueso lo liman por fuera. ESTÁ demostrado que si un niño o adolescente consume uno o dos refrescos de cola al día a la edad de 20 o 30 años, tiene una edad ósea 20 años superior. Con lo cual el niño puede tomar cola si le gusta, pero esporádicamente.
4. La carne
¿Cuántas veces se consumía carne con la abuela? una vez o dos a la semana. Actualmente estamos cambiando las proteínas de origen vegetal por las de origen animal (las carnes y pescados). Eso no es bueno para nuestro cuerpo. Estamos sustituyendo el agua y zumos naturales por zumos envasados y refrescos, por lo que estamos incrementando mucho el consumo de grasas saturadas. Las grasas insaturadas son las buenas, son las que se encuentran en el aceite de oliva, pescado azul, jamón serrano, frutos secos. Las grasas saturadas (las malas) se encuentran en el chorizo, y precocinados y en la bollería industrial.
En resumen ¿Cuál es el mejor momento para enseñar a nuestros hijos a comer? Primero debemos de enseñarnos nosotros mismos. para dar buen ejemplo, y no dejar la responsabilidad solo a los comedores escolares. Aunque se queden en el comedor del colegio, solo realizan allí el 20% de las comidas del año. Por tanto, el hogar es la escuela de la salud.