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Viernes 30 de Mayo 2008
Como padres necesitamos conocer que podemos hacer para evitar que nuestros hijos consuman drogas y es desde pequeños que debemos poner las bases.

Prevenir las Drogas.

 

Como padres necesitamos conocer que podemos hacer para evitar que nuestros hijos consuman drogas y es desde pequeños que debemos poner las bases.

 

Actualmente muchos adolescentes experimentan con las drogas a edades tempranas, en una etapa de la vida en la que su organismo, especialmente el cerebro, está en pleno proceso de maduración.

 

Algunos no pasarán de la experimentación, otros consumirán drogas de forma regular pudiendo llegar a la adicción con los graves problemas de toda índole que ésta  conlleva.

 

No todos respondemos de igual forma ante el consumo de drogas. En el proceso de la adicción intervienen distintos factores, entre los que destacan la edad de inicio, las circunstancias personales y determinadas características individuales de tipo biológico y genético, variables de personalidad, antecedentes familiares de consumo o situaciones traumáticas vividas. La suma de todo ello sitúa a cada uno en un nivel diferente de vulnerabilidad ante las drogas.

 

Factores de Riesgo.

1.- Presencia de las drogas en el entorno, es decir, su accesibilidad, su visibilidad y su disponibilidad facilitan el acceso de los menores al consumo.

2.- Por otro lado la actitud de la sociedad hacia las drogas es determinante, ya que la aceptación social del consumo de drogas es un factor de riesgo y el rechazo social una de las barreras más eficaces. A veces, la aceptación  se ve favorecida por una falsa imagen de inocuidad de las drogas que no coincide con la realidad.

3.- Algunos valores como vivir al día y la búsqueda de placer a toda costa

4.- El consumo de drogas por parte de los padres, o situaciones de conflictividad familiar, donde la ausencia de habilidades educativas.

5.- La adolescencia es en sí una etapa de especial vulnerabilidad frente a las drogas. La búsqueda de uno mismo, las ganas de construir la propia personalidad y de experimentar cosas nuevas, el sentimiento de invulnerabilidad, la necesidad de sentirse integrado en el grupo (¡la presión del grupo es uno de los más importantes factores de riesgo!) Y la falta de habilidades para resistir a las presiones de los amigos, son algunos de los elementos que favorecen la experimentación con este tipo de sustancias.

 

6.-La disponibilidad económica y la ausencia de normas se han mostrado también como factores de riesgo.

 

Factores de protección

Las características de las relaciones que se establecen entre padres e hijos son de fundamental importancia para la prevención del consumo. Así, familias en las que existe una relación positiva basada en la comunicación y el afecto, en las que además existen límites claros, se establecen normas que se cumplen, se supervisa lo que hacen los hijos y se coparte con ellos actividades, son familias fortalecedoras que ayudan a los hijos a integrarse, a ser menos vulnerables frente a las drogas y a tener una conducta más positiva y adaptada.

 

La escuela. La detección y la transmisión de valores y actitudes preventivas proporcionan instrumentos y herramientas para enfrentarse al consumo de drogas.

 

Los medios de comunicación a través de una información veraz, basada en la evidencia científica, pueden contrarrestar las creencias erróneas y los mitos que relacionadas con las drogas, modificar las actitudes sociales y la baja percepción de riesgo, que están  en la base de la aparente “normalidad” de los consumos.

 

Las políticas de drogas, además de potenciar las acciones en - la familia, la escuela y los medios de comunicación- tienen un papel básico a la hora de regular, controlar y limitar todo tipo de promoción del consumo de sustancias, especialmente en el caso de los niños y los adolescentes.

 

¿Qué pueden hacer las madres y los padres?

Hay que

  • Sentirse a gusto con los hijos/as.
  • Escucharles y razonar.
  • Seguir su rendimiento escolar.
  • Ayudarles y facilitarles la comunicación con los demás.
  • Informarles sobre aspectos relacionados con las drogas, y formarse para poder informar.
  • Reducir el consumo habitual de drogas legales de los padres.

No se debe

  • Administrar castigos severos para evitar la agresividad del hijo/a.
  • Ignorar los problemas escolares y personales porque “ son cosas de niñ@s”,
  • Hablar como si se supiera todo, sin escuchar sus opiniones y vivencias.
  • Tomar medidas de coacción, sin razonar, que limiten su libertad abusivamente.
  • No tener tiempo para estar con los hij@s.
  • Ocultar información.
  • Promover una dependencia excesiva y sin necesidad.
  • Hacer del hogar un sitio inaguantable.
  • Poner de manifiesto contradicciones entre los padres a la hora de educar.

 

Signos de alarma ante posibles consumos

Es muy importante detectar precozmente el consumo de droga, sobre todo en los menores por los problemas de salud que pueden sufrir a corto  y medio plazo y el riesgo a la adicción. Entre las señales de alarma se encuentran las siguientes:

  • Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
  • Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.
  • Pérdida de peso o apetito excesivo.
  • Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.
  • Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.
  • Disminución de la comunicación verbal y afectiva.
  • Empobrecimiento del vocabulario.
  • Abandono de aficiones e intereses.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Pérdida de responsabilidad

¿Qué debo hacer en caso de sospecha de consumo?

Debe mostrarse comprensivo pero firme. Existen cosas que podrá hacer y otras que no:
SI: Dialogar, dar la importancia justa, creer lo que se ve, compartir la preocupación, confrontar, supervisar sin presionar.

 

NO: juzgar, dramatizar, negar la evidencia, ocultar información, encubrir, agobiar con reproches.

 

¿Qué hacer ante la evidencia de consumo?

  • Dialogar y analizar las circunstancias que llevaron al consumo.
  • Mantener autocontrol emocional
  • Ofrecer ayuda
  • Mostrarle su afecto por lo que él o ella es, independientemente de lo que haga.
  • Intentar dedicarle más tiempo y prestarle más atención.
  • Entender que se está ante una persona que tiene problemas y no “ ante un problema”

 

No debe: Desesperarse, ni culparlo, convertirse en su perseguidor, criticar de forma continuada y violenta su comportamiento, utilizar el castigo como único recurso, acosarle con preguntas, sospechas porque conseguiremos que se aleje más.

 

Para localizar centros de tratamientos: www.pnsd.msc.es/Categoría1/directorio/home.htm

 

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

 
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